Haciéndome eco del refrán conocido de “lo barato sale caro”, pongo el título a este post en el que me refiero a las redes sociales y el uso que se hace de ellas por parte de las empresas.
Trabajar con herramientas como Facebook, Twitter o un blog, lleva su tiempo o su dinero. ¿Qué quiero decir? Pues que o inviertes tiempo en aprender a usarlas o inviertes dinero en que te enseñen a usarlas. Por otro lado, siempre te queda la opción de contratar a alguien (empresa o freelance) para que las maneje bajo tu dirección. Eso ya a gusto del consumidor.
Viéndolo así, la palabra gratis se desvanece de nuestro pensamiento, ¿no? ; )
Si le diésemos la vuelta a la tortilla, diciendo que lo gratis sale barato, no mentiría. Sale tan barato que no nos cuesta nada. Abrir un perfil en Facebook es rápido, crear uno en Twitter más de lo mismo, tener ideas para escribir en un blog, “buf, a pares”.
Y como comentaba Lucas, sentarse delante de la pantalla no es tan sencillo. Y añado yo que animar a la gente a participar tampoco. Ni hablar ya de estrategia, definición de objetivos y creatividad. Al fin y al cabo, tiempo y esfuerzo. Lo dicho, sale caro. (Seguir leyendo…)
En el reino de los ciegos, el tuerto es el rey.


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