Sentado, desde la co
lina, me da tiempo a muchas cosas. Leer, escuchar música, escribir, hablar con amigos… Pero ese momento, necesario, lo dejo para los domingos y, durante la semana, para antes de irme a dormir. Es ese momento de encuentro con uno mismo en el que, como si de una agenda “vital” se tratase, observas tu camino, necesidades, objetivos y re-orientas o continúas hacia adelante, con el fin de lograr alcanzar, en días posteriores, aquello que te hace feliz.
El resto del día soy un artesano que lleva encima lo que llamo iTaller. Al más puro estilo del señor Jobs, intento ser en todo momento una persona disponible para todo, porque nunca se sabe dónde está la oportunidad, cuándo pasa el tren.
Son las 8 de la mañana, suena el despertador. Qué mejor que echar una mirada rápida a todos tus contactos (compañeros, amigos, conocidos) en Twitter, actualizar el correo electrónico (automático en iPhone) y estirar las neuronas re-leyendo en un “pis-pas” los objetivos que me he marcado para el día. Tiempo invertido: 10 minutos. Tiempo en desplazamiento: 0 minutos (en la propia cama, recordemos que soy un iTaller).
Una vez duchado y desayunado, comienza la tarea. Objetivo número 1, a por él. Objetivo 2, lo mismo, etc. Estos objetivos, en mi caso, son todos orientados a la caza y captura de un empleo. Revisar ofertas de portales de empleo, envío de CV a empresas donde podría desarrollar mi creatividad, contactar con nuevos compañeros en Twitter, leer y participar en interesantes artículos de Bloguer@s que siempre sirven para actualizarme respecto a Recursos Humanos, Creatividad e Innovación, compartir conocimiento mediante mi Blog, desplazamiento a empresas donde me interesaría trabajar, etc. En total, hasta una jornada completa dedicado a trabajar. A trabajar para conseguir, al fin y al cabo, papel de colores para poder hacer un truque del que pueda sacar alimento y un lugar donde descansar para vivir.
¿Y cuando la jornada finaliza? Pues he aquí el quid de la cuestión. El iTaller, al llevarlo incorporado, me permite detectar oportunidades en las reuniones de amigos, familiares, tiempos de ocio, etc. Por ejemplo, estamos en cuaresma y pertenezco a una Hermandad (algo muy común en Andalucía). Pues allí que voy todas las noches para entregar túnicas a los hermanos. Pero antes de llegar, saco de mi chaqueta un buen “estirador de orejas”, para tenerlas lo suficientemente grandes para captar todo lo que está a mi alrededor y detectar las palabras clave (recursos, humanos, creatividad, oportunidad, trabajo, compartir, ofrecer, cliente…); es decir, no voy obsesionado por ver si un hermano puede ofrecerme trabajo, más bien voy como os comento y allá donde suena la palabra mágica yo me acerco, escucho e intento compartir. Siempre salen situaciones en las que podrás demostrar qué puedes ofrecer a los demás y, a raíz de ahí, seguro que podrás establecer sinergias con gente como tú y con gente que busca a personas como tú. Son “momentos Twitter” del mundo 1.0.
En estos momentos de mi vida profesional me toca llevar, y con mucho gusto que lo hago, el Taller a cuestas (iTaller), para poder compartir y crear sea donde sea. Por eso, todo buen iTaller está formado por un cerebro activo, un dispositivo que te mantenga conectado a la red (en mi caso iPhone) y un objetivo claro que alcanzar (éste debe ir incorporado en el cerebro activo).
Parafraseando a los compañeros de la Consultoría artesana, con los que me identifico, en cada situación busco dar un sentido personal a lo que genero, acojo los errores como la oportunidad para mejorar, busco divertirme con mi trabajo (vaya si lo he hecho en la creación de éste espacio), busco trabajar con personas (gracias a las cuales puedo avanzar), intento detectar a los compañeros que mejor pueden ayudarme a la hora de conseguir un determinado objetivo y, por último, apuesto por la honestidad como base para acercarme a los demás.

Hola Jesús Mª
Felicitarte por tu blog.
Cuando uno esta en búsqueda de trabajo va con su oficina a cuestas como bien reflejas en este post. Uno debe saber detectar las oportunidades y estar muy receptivo a todo sin obsesionarse y disfrutando igualmente de la vida.
Vas por buen camino, es cuestión de tener paciencia porque los resultados muchas veces tardan en llegar más de lo que uno quisiera.
Saludos,
Juan
Gracias Juan por pasarte a comentar.
Lo que comentas de la paciencia es la pura realidad. La desesperación puede ser, a días, un lastre.
Pero bueno, a seguir currando, con contrato o sin él.
Un saludo!
A mi entender, Jesús María demuestra en este espacio la tenacidad que hace falta para conseguir lo que muy pocos logran: mostrar al mundo la mejor versión de Sí mismo. Lo que te merces llegará por si solo.
Un abrazo.
Gracias, Miguel Ángel. Desde luego, mostrar al mundo, empezando por uno mismo, la mejor versión es todo un reto. A base de trabajo siempre se alcanza, como tú lo consigues.
Un abrazo.
compartir este espacio vacio que es la red contigo es posible
feliz primavera a estrenar cada mañana
un beso, isa
Gracias Isabel, bonitas palabras.
Un saludo!