Lo primero, saludos a todos. Llevaba ya unas cuantas semanas sin escribir ni una sola letra desde la colina, pero han sido semanas de ir y venir, nunca mejor dicho.
La “historia de amor” que surgió hace unos meses tocó a su fin hace un par de semanas. Puedo deciros que supuso toda una experiencia a nivel personal y profesional y que le estoy muy agradecido a ella y toda su familia por haberme acogido y tratado como uno más. Estoy completamente seguro que nos volveremos a encontrar algún día.
Pero la realidad sólo es una y vuelvo a luchar contracorriente para morder un anzuelo que me permita tomar aire y alejarme del mal llamado `paro´. Porque, dentro del montón de “los del paro”, habrá gente pa tó… los que se rascan el ombligo con ajo (como decía mi abuelo) porque estén aburridos y los que nos hierve la sangre de sabernos desaprovechados. Y ahora, en esta época de sol y playa, surgen a tu alrededor afirmaciones típicas, tales como: (Seguir leyendo…)
lina, me da tiempo a muchas cosas. Leer, escuchar música, escribir, hablar con amigos… Pero ese momento, necesario, lo dejo para los domingos y, durante la semana, para antes de irme a dormir. Es ese momento de encuentro con uno mismo en el que, como si de una agenda “vital” se tratase, observas tu camino, necesidades, objetivos y re-orientas o continúas hacia adelante, con el fin de lograr alcanzar, en días posteriores, aquello que te hace feliz.
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