Érase una vez, muchos jefes de organizaciones proponían la contratación masiva
de empleados para proyectos más o menos duraderos. Sin tener definidas políticas de contratación, perfiles necesarios, durabilidad de los proyectos, se dedicaron a introducir en sus departamentos grandes cantidades de personas que, al cabo de poco tiempo, vieron mermadas su motivación y productividad, en un claro ejemplo de lo que supone no definir una estrategia de Recursos Humanos a nivel empresarial.
¿Cuál ha sido el resultado? Una hipoteca que ha costado, y cuesta, la vida a muchas empresas. Hipoteca moral y económica, porque si contratamos a personas que van a desempeñar sus funciones en un proyecto en concreto, pero firman contratos indefinidos, terminamos con “un rebaño” de lo más apañao pero sin saber qué hacer y hacia dónde ir al cabo de los meses.

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