A raíz de una visita a una sucursal bancaria hace unos días surge este post. Me ocurrió algo que, para mí, sale de lo habitual:
Me coloqué en la cola de personas que esperábamos para pasar por ventanilla (en esta sucursal no hay, sólo un mostrador doble, para dos filas) e ingresar una cantidad económica en mi cuenta mediante cheque. Cuando llegó mi turno me atendió un señor muy amable, que no era ni más ni menos que el Director de la Oficina remangado, sin corbata y echando una mano.
- (yo) Buenos días, venía a realizar un ingreso mediante cheque.
- (él) Buenos días, por supuesto, ahora mismo, déjeme ver el cheque.
Tras comprobar que todo estaba bien y realizar el ingreso del cheque en el número que le había indicado, me comunica:
Si, porque los tiempos son los que son y la gente tiene necesidad. Unos de sentirse útiles, otros de comer, otros de dar de comer, otros de descansar sobre algo blando. ¿Solución? “Anda Paco y ve a echar el
de empleados para proyectos más o menos duraderos. Sin tener definidas políticas de contratación, perfiles necesarios, durabilidad de los proyectos, se dedicaron a introducir en sus departamentos grandes cantidades de personas que, al cabo de poco tiempo, vieron mermadas su motivación y productividad, en un claro ejemplo de lo que supone no definir una estrategia de Recursos Humanos a nivel empresarial. 
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