La acción no está en las palabras sino en los hechos.
¿Cúantas veces mientras paseas, comes o trabajas, no te viene una idea que consideras genial? Muchas, seguro que sí. Y gran parte de ellas las tiras al “cubo de la basura”; es decir, las olvidas, porque no las retienes en una pequeña libreta o en notas en tu móvil…
Pero otras veces, puedes quedarte con alguna de ellas y servirte de motivación. Te dices, “guau, soy fantástico, esto seguro que no se le ha ocurrido a nadie”. Quizás lleves razón. Quizás seas un iluso y te engañas a tí mismo. De todos modos, ¿pones a prueba tu idea/pensamiento?
Quedarse en la “fase mental” es un desperdicio de tu potencial. Podrás vivir creyendo que eres un genio, que tienes grandes ideas, que eres una persona especial y puedes ayudar a muchas personas a desarrollar cosas increíbles. Pero no olvides que sólo serás un pseudo genio iluso.
En el otro lado de la orilla están peor que tú, sí. (Seguir leyendo…)
de empleados para proyectos más o menos duraderos. Sin tener definidas políticas de contratación, perfiles necesarios, durabilidad de los proyectos, se dedicaron a introducir en sus departamentos grandes cantidades de personas que, al cabo de poco tiempo, vieron mermadas su motivación y productividad, en un claro ejemplo de lo que supone no definir una estrategia de Recursos Humanos a nivel empresarial. 
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