Frena, observa y reflexiona

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Hola compañer@s y amig@s, cúanto tiempo!

2 meses y 2 días he tardado en volver a dar aire a “la colina”. Y es que aunque mi actividad no era frenética, si que he necesitado reflexionar sobre muchas cuestiones, personales y profesionales. Ser un profesional sin contrato, dígase en el paro, permite tener mucho tiempo, y en mi caso se podía convertir en un cuchillo bien afilado que todos los días lanzabas al aire y, con suerte, podías recoger con una mano, pero que tarde o temprano me acabaría clavando.

Así que decidí frenar, observar y reflexionar. Reflexionar, por ejemplo, sobre mi actividad en la red (Twitter, Facebook, blog, feeds, …), sobre mi futuro profesional, sobre mi día a día personal, etc.

Llega un momento en que te levantas por la mañana, tienes el ánimo óptimo para emprender la aventura en la jungla de internet y ¡zás! Ya estás dentro, pero ¿y ahora qué? “Ainss, se me olvidó el machete en casa”.

El “machete” no es más que una simple metáfora que se refiere a los hábitos saludables para ser productivo en tu día a día, y no dejarte llevar, porque al final todo repercute en lo personal y lo profesional.

Así que decidí salir mucho al mundo físico (no digital), intercambiar opiniones, tener momentos para el silencio (algo que recomiendo) y encontrar unos objetivos que consigan fijar el rumbo. Y los he fijado. Y todo ha cambiado.

Que no seas el elegido en un proceso de selección no significa que seas rematadamente malo, en la mayor parte de las ocasiones (aunque a veces nos inscribimos en ofertas suicida; es decir, que jamás podrías acceder a ese puesto, muy por encima/debajo de tus posibilidades actuales). (Seguir leyendo…)

Nosotros las hacemos grandes…o no.

escaner%20aeropuertos Nosotros las hacemos grandes...o no.A raíz de una visita a una sucursal bancaria hace unos días surge este post. Me ocurrió algo que, para mí, sale de lo habitual:

Me coloqué en la cola de personas que esperábamos para pasar por ventanilla (en esta sucursal no hay, sólo un mostrador doble, para dos filas) e ingresar una cantidad económica en mi cuenta mediante cheque. Cuando llegó mi turno me atendió un señor muy amable, que no era ni más ni menos que el Director de la Oficina remangado, sin corbata y echando una mano.

- (yo) Buenos días, venía a realizar un ingreso mediante cheque.

- (él) Buenos días, por supuesto, ahora mismo, déjeme ver el cheque.

Tras comprobar que todo estaba bien y realizar el ingreso del cheque en el número que le había indicado, me comunica:

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